Nada

La nada se asemeja más a ti:
inmaterial,
indivisible,
inmensurable
y sin embargo
tan perceptible
que hasta podría,
con simple práctica,
tocarla un poco,
y poco a poco
acariciarla
como un puñado
de arena, de agua,
de esa sustancia
tan fascinante
de que está hecha tu alma.